Problema relacionado con la separación (PRS) en un perro

El uso combinado de fluoxetina como tratamiento de base y tasipimidina como fármaco puntual durante la terapia de modificación de conducta permitió reducir la ansiedad anticipatoria y favorecer un proceso de aprendizaje.
Perro con ansiedad durante fuegos artificiales en celebración
Un perro muestra signos de ansiedad durante fuegos artificiales. Este artículo aborda el problema de la separación en perros.

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Susana Muñiz de Miguel
Veterinaria Diplomada Europea en Medicina del Comportamiento Animal
DVM, MSc, Dip ECAWBM(BM), EBVS

Balto es un perro macho castrado, mestizo, de 4 años y 15 kg, que vive en un piso en un entorno urbano, con una sola persona adulta. Se presenta a consulta porque en ausencia de la tutora presenta problemas de destrucción del mobiliario, vocalizaciones intensas y eliminación inaceptable, con una evolución aproximada de 18 meses.

Según refiere la tutora, el perro muestra inquietud creciente durante los minutos previos a quedarse solo, siguiéndola constantemente y presentando jadeo. Mediante grabaciones de vídeo se observa que, tras la salida, el perro vocaliza de forma continua durante los primeros 30–40 minutos, rasca la puerta de la calle y presenta micciones. Posteriormente entra en un estado de hipervigilancia.

No se detectan problemas médicos concomitantes tras exploración clínica, analítica sanguínea y urianálisis. No existen antecedentes de dolor crónico ni alteraciones neurológicas. En su historia destacamos el destete precoz (aproximadamente a las 5 semanas) y los cambios frecuentes de tutores durante los primeros meses de vida.

Diagnóstico 

El cuadro clínico es compatible con un problema relacionado con la separación (PRS), con ansiedad anticipatoria1 y frustración de salida2.

Plan terapéutico 

Dada la intensidad de los signos, la cronicidad del problema y el impacto significativo sobre el bienestar del animal, se decide instaurar un tratamiento con apoyo farmacológico a la intervención conductual3,4,5,6.

Modificación de conducta y manejo

  • Evitar ausencias reales hasta la resolución del problema.
  • Siempre evitar el castigo, ya que puede incrementar la ansiedad, deteriorar el vínculo con la tutora y agravar los problemas relacionados con la separación.
  • Enriquecimiento ambiental (ejercicio adecuado, uso de juguetes interactivos, etc.).
  • Protocolo de relajación con refuerzo positivo.
  • Disminuir la dependencia:
  • Trabajar la tolerancia a permanecer en una habitación distinta a la de la tutora, ayudándonos de masticables o juguetes interactivos.
  • Ignorar las demandas de atención y reforzar las conductas independientes y estados de calma.

Ejercicio de exposiciones graduales a la separación:

  • Aumento de predictibilidad: introducir una señal (visual y/o auditiva) mientras trabajamos dejarle solo progresivamente7.
  • Reducción de la ansiedad anticipatoria: desvincular rutinas de salida (llaves, zapatos, abrigo).
  • Salidas falsas: exposiciones graduadas a ausencias de muy corta duración (abrir y cerrar la puerta, salir un segundo, etc.), incrementando progresivamente el tiempo únicamente en ausencia de signos clínicos de ansiedad.

Tratamiento farmacológico

  • Fluoxetina: 0,5 mg/kg/24 h por las mañanas con comida durante una semana. Después subimos a 1 mg/kg/24 h.

Evolución 

A las dos semanas de tratamiento, Balto mostraba una mejora parcial, siendo capaz de permanecer en una habitación distinta a la de su tutora sin manifestar signos de ansiedad. Sin embargo, persistía una marcada dificultad para tolerar la separación en el momento previo a las “salidas falsas”, siguiendo de forma constante a la tutora hasta la puerta y mostrando signos de activación anticipatoria. Con el objetivo de facilitar la gestión de este punto, se instauró tratamiento puntual con tasipimidina en dosis de 20 µg/kg/12 h durante dos semanas, administrada aproximadamente una hora antes de la realización de los ejercicios de “salidas falsas”. Esto permitió que tolerara ausencias iniciales de aproximadamente 5 segundos sin mostrar signos clínicos de ansiedad. Tras esta fase, se continuó con el programa de exposiciones graduadas sin necesidad de mantener el uso de tasipimidina, observándose una progresión favorable.

A los cinco meses de iniciado el tratamiento, Balto toleraba exposiciones de hasta una hora sin síntomas de ansiedad. A partir de este momento se iniciaron ausencias reales y, tras tres meses de adecuada gestión de la soledad, se procedió a la retirada gradual de la fluoxetina hasta su completa suspensión.

Discusión 

Los perros con PRS presentan signos de ansiedad, miedo, frustración, fobia o pánico cuando no tienen acceso a figuras de apego.8,9. En el presente caso, Balto presentaba diversos factores descritos como predisponentes para el desarrollo de esta patología, entre ellos el destete precoz10, ser macho11,9, vivir en zona urbana12, convivir con una sola tutora13 y la presencia de múltiples cambios de tutores a lo largo de su vida12,13 asociado a una mayor probabilidad de experiencias negativas previas3,9.

Para iniciar un programa de modificación de conducta resulta fundamental que el perro se encuentre en un estado emocional compatible con el aprendizaje. En este contexto, la farmacoterapia puede ayudar con el proceso conductual14,15.

Se optó por la fluoxetina, un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, como tratamiento farmacológico de base, por su eficacia demostrada en el tratamiento de este problema16,17.

Por otro lado, se ha demostrado que los agonistas alfa-2 adrenérgicos son eficaces en modelos de ansiedad18-20 y se han utilizado con éxito como tratamiento complementario junto a psicofármacos de uso prolongado, como la clomipramina o la fluoxetina, para el tratamiento de PRS19. En este caso, se optó por la tasipimidina, un agonista selectivo del adrenoceptor alfa-2A recientemente autorizado en la Unión Europea para el alivio a corto plazo de la ansiedad situacional y el miedo en perros desencadenados por el ruido o por la salida del tutor/a21,22.

Un aspecto especialmente relevante de este caso es el uso de la tasipimidina, no como herramienta para gestionar una situación real de separación, sino como apoyo puntual integrado en el propio protocolo de modificación de conducta. Dado que las conductas asociadas a los PRS suelen iniciarse en el momento en que el tutor/a señala la inminente salida o poco después23, la tasipimidina se utilizó como apoyo puntual para reducir la activación asociada a este momento crítico, facilitando el avance del ejercicio de exposiciones graduales sin aparición de signos clínicos de ansiedad y sin interferir negativamente con los procesos de aprendizaje.

Este caso clínico subraya la importancia de un abordaje multimodal e individualizado en los PRS. El uso combinado de fluoxetina como tratamiento de base y tasipimidina como fármaco puntual durante la terapia de modificación de conducta permitió reducir la ansiedad anticipatoria y favorecer un proceso de aprendizaje, conduciendo a una adecuada gestión de la soledad y a la retirada progresiva de la medicación sin recaídas.

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