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ÚLTIMOS AVANCES EN VETERINARIA
Imagen cedida por el autor
Epiglotidectomía con láser de diodo
Este estudio prospectivo observacional, realizado en un único centro, incluyó 35 perros con obstrucción de las vías respiratorias asociada a enfermedad epiglótica tratados mediante epiglotidectomía con láser de diodo bajo guía endoscópica. Las alteraciones diagnosticadas fueron retroversión epiglótica en 20 perros (57,1 %), verticalización epiglótica en 6 (17,1 %), deformación epiglótica en 6 (17,1 %) y neoplasia epiglótica en 3 (8,6 %). Se realizó una epiglotidectomía subtotal en 32 perros con enfermedad benigna y una epiglottdectomía total en los tres casos con neoplasia. Más de la mitad de los pacientes (54,2 %) presentaban además otras alteraciones respiratorias, principalmente colapso traqueal, bronquial o laríngeo.
Se registraron complicaciones intraoperatorias en 4/35 procedimientos (11,4 %). No se diagnosticaron neumonías por aspiración ni fue necesario realizar traqueostomías temporales. El seguimiento tuvo una mediana de 18 meses y la mayoría de los perros presentó una mejoría clínica mantenida sin aparición de disfagia. En los 17 perros en los que se repitió la laringoscopia, 15 no mostraron retracción cicatricial, tejido de granulación ni deformación relevante de la zona intervenida.
El estudio es un recuerdo importante de la presencia de la evaluación de la epiglotis en casos de obstrucción de vías altas. Además de la comúnmente descrita retroversión epiglótica, movimiento posterior dinámico en inspiración; los autores proponen la descripción de verticalización de la epiglotis (epiglotis con forma normal pero desplazada posteriormente de forma persistente) y deformación de la epiglotis (epiglotis con forma anormal que obstruye la glotis). El estudio engloba también casos de neoplasia epiglótica. Su principal novedad es la utilización exitosa de láser de diodo y se describe un resultado adecuado en la mayoría de los casos y un número bajo de complicaciones. Aunque estos resultados son más favorables que estudios anteriores en los que se realizó una epiglotidectomía quirúrgica, hay que considerar que las poblaciones y criterios de exclusión eran diferentes.
Fisioterapia respiratoria
Este estudio comparó prospectivamente 16 perros hospitalizados por neumonía que recibieron fisioterapia respiratoria con un grupo control histórico de 38 perros tratados en el mismo centro entre 2011 y 2021. La intervención, iniciada una vez estabilizado el paciente, incluía entre una y cuatro sesiones diarias de percusión torácica, vibración y, cuando estaba indicado, drenaje postural. Los perros recibieron una media de 5,5 sesiones durante 2,4 días. No se observaron efectos adversos clínicamente relevantes, por lo que el protocolo parece seguro y viable cuando es realizado por personal específicamente formado.
La PaO2 aumentó significativamente respecto al ingreso en el grupo tratado, con un cambio estimado de 9,3 mmHg, pero la diferencia frente al grupo control no fue significativa. La frecuencia respiratoria disminuyó en ambos grupos, sin diferencias entre ellos. Inmediatamente después de las sesiones se detectó un incremento medio de la SpO2 de aproximadamente un punto porcentual, desde 96,4 % hasta 97,5 %, pero sin cambios paralelos en la PaO2 ni en la frecuencia respiratoria. Este aumento, producido dentro del intervalo normal de saturación, tiene una relevancia clínica cuestionable y podría estar influido por variabilidad de la pulsioximetría o por cambios en la perfusión periférica. Tampoco se observaron diferencias en mortalidad ni en duración de la suplementación de oxígeno.
El principal valor del trabajo es demostrar la aparente seguridad y aplicabilidad clínica de estas técnicas, pero no aporta evidencia convincente de eficacia. El reducido tamaño muestral, la utilización de controles históricos no aleatorizados, la diferencia temporal entre grupos, la falta de estandarización del tratamiento médico y la ausencia de clasificación de la etiología y gravedad de la neumonía limitan considerablemente las comparaciones.
Por el momento, la fisioterapia respiratoria puede considerarse una medida complementaria aparentemente segura en perros seleccionados y estabilizados, pero este estudio no permite afirmar que mejore la oxigenación, la supervivencia o la duración de la hospitalización frente al tratamiento médico convencional.
Enfermedad nasal o nasofaríngea
Este estudio retrospectivo transversal evaluó la asociación entre la reseña, los signos clínicos y la localización y el tipo de enfermedad nasal o nasofaríngea en 396 animales —229 perros y 167 gatos— atendidos en un hospital universitario entre 2018 y 2022. Todos los pacientes fueron evaluados mediante rinoscopia anterógrada y nasofaringoscopia retrógrada. La tomografía computarizada, la histopatología y las pruebas para agentes infecciosos se realizaron de manera variable según el criterio del especialista.
En los gatos, la presencia de estertor y respiración con la boca abierta, junto con la ausencia de estornudos y secreción nasal, se asoció con una localización nasofaríngea. La estenosis nasofaríngea se caracterizó especialmente por estertor y ausencia de estornudos. Por el contrario, los estornudos y la secreción nasal bilateral se relacionaron principalmente con enfermedad nasal y rinitis crónica inespecífica. Las masas nasales fueron más frecuentes en gatos de mayor edad y se asociaron con deformidad facial, disminución del flujo de aire nasal, estertor y signos sistémicos.
En los perros, los estornudos mostraron una fuerte asociación con la localización nasal, mientras que el estornudo inverso, la disminución del flujo de aire y la ausencia de estornudos se asociaron con enfermedad nasofaríngea. Tanto la rinosinusitis fúngica como las masas nasales se relacionaron con epistaxis, pero la evaluación de la permeabilidad nasal permitió diferenciarlas parcialmente: la reducción del flujo de aire estuvo fuertemente asociada con las masas, mientras que en la rinitis fúngica el flujo tendía a estar conservado. La rinitis fúngica también se relacionó con signos crónicos, despigmentación nasal y signos sistémicos. Los cuerpos extraños se asociaron principalmente con una evolución aguda y, en el análisis exploratorio, con estornudo inverso y secreción unilateral.
El trabajo ofrece información clínica útil para orientar la localización anatómica y priorizar los diagnósticos diferenciales antes de realizar pruebas avanzadas. Existen, sin embargo, numerosas limitaciones poblacionales, diagnósticas y estadísticas. Por tanto, las asociaciones deben utilizarse como elementos orientativos dentro del razonamiento clínico, no como reglas diagnósticas independientes.
Hallazgos radiológicos en gatos con PIF
Este estudio retrospectivo descriptivo caracterizó los hallazgos radiográficos torácicos de 35 gatos con peritonitis infecciosa felina (PIF).
Las radiografías fueron anormales en 32/35 gatos. Se identificó derrame pleural en 13/35, generalmente bilateral, aunque dos gatos presentaron una distribución unilateral. El parénquima pulmonar fue anormal en 25/35 gatos, con predominio del patrón intersticial no estructurado, presente en 21/25, seguido de los patrones bronquial y alveolar. Los patrones mixtos fueron frecuentes y tres gatos presentaron múltiples nódulos pulmonares pequeños. También se observó linfadenomegalia esternal en 16/35 gatos y cardiomegalia generalizada en 6/35.
La histopatología pulmonar estuvo presente en 17 gatos y mostró principalmente edema pulmonar, pleuritis fibrinosupurativa y vasculitis histiocítica con neumonía adyacente. Los nódulos radiográficos correspondieron a inflamación granulomatosa o focos necróticos. Además, se diagnosticó miocarditis en 5/14 corazones examinados. Algunos gatos sin alteraciones pulmonares radiográficas presentaban edema perivascular, vasculitis o pleuritis leves, lo que indica que una radiografía normal no excluye afectación torácica microscópica.
El estudio amplía el espectro radiográfico reconocido de la PIF y muestra que la afectación torácica no se limita al derrame pleural. Sin embargo, ninguna de estas alteraciones es específica y existe un amplio solapamiento con neumonía, edema pulmonar, neoplasia, enfermedad cardiaca y otros procesos inflamatorios.






