Imágenes cedidas por la autora
Resumen
En este trabajo se expone la importancia de reconocer la gingivoestomatitis juvenil felina como una entidad patológica diferenciada de la gingivoestomatitis crónica felina (FCGS, por sus siglas en inglés). Debido a su carácter progresivo, se requiere un diagnóstico temprano y un control estrecho. Así, se revisan las opciones terapéuticas más adecuadas según la evidencia científica actual, resaltando la necesidad de realizar un estadiaje previo de la enfermedad. Este abordaje permite formular un plan de trabajo eficaz y específico para cada caso, orientado a prevenir o tratar las lesiones periodontales y los signos clínicos y evitar la cronificación del cuadro. Finalmente, se analiza el papel de los tratamientos odontológicos quirúrgicos, que constituyen el estándar de oro actual según el grado de afección juvenil.
La gingivoestomatitis juvenil felina es una condición inflamatoria oral frecuente en gatos jóvenes, caracterizada por la inflamación reversible de las encías. Su prevalencia varía ampliamente según el método diagnóstico y la población estudiada, pero se estima que afecta entre el 24 % y el 70 % de los gatos menores de un año y esta prevalencia incrementa con la edad. El diagnóstico temprano y un manejo adecuado son cruciales para evitar la progresión a periodontitis o gingivoestomatitis crónica felina (FCGS), condiciones más graves y difíciles de tratar.
Gingivoestomatitis felina juvenil
La gingivitis o gingivoestomatitis felina juvenil se define como una enfermedad inflamatoria que afecta a gatos menores de dieciocho meses de edad.
Al igual que la FCGS, presenta una etiología multifactorial compleja sobre cuyo origen exacto aún no existe un consenso absoluto. Actualmente, se considera una patología inmunomediada en la que un desequilibrio del microbioma oral y la presencia de posibles coinfecciones (especialmente víricas, como el calicivirus felino [FCV]) activan de forma persistente la inmunidad innata y adaptativa del paciente (imagen 1).

Etiopatogenia
Los factores de riesgo más estudiados incluyen la alimentación con dieta húmeda o mixta, la ausencia de conducta de caza, ciertas variantes de color del pelaje (capa naranja) y el manejo poblacional en hogares con más de un gato. El sexo masculino parece predisponer a una mayor inflamación gingival temprana; sin embargo, las hembras tienden a sufrir una mayor pérdida de piezas dentales a lo largo del tiempo.
La acumulación bacteriana sobre la superficie dental es fundamental en el inicio del proceso inflamatorio; las especies pertenecientes al grupo de las espiroquetas muestran una fuerte asociación con la gingivitis temprana en gatos jóvenes. Al iniciarse el cuadro, se produce un cambio cualitativo en la microbiota oral que desencadena un estímulo antigénico persistente. El resultado es una respuesta inmunitaria local compleja con un infiltrado linfoplasmocitario intenso, dominado por linfocitos T (particularmente linfocitos CD8+ activados) y linfocitos B, acompañado de una sobreexpresión de citocinas proinflamatorias locales (IL-6, TNF-α). Además, se genera una respuesta inmunitaria sistémica paralela con un control regulador insuficiente, mecanismo que perpetúa la inflamación crónica y el cuadro clínico característico de esta enfermedad.
En lo que respecta a las coinfecciones con relevancia en el curso y la gravedad de este proceso, cabe destacar el papel del FCV, que actúa como un agente perpetuante y agravante del estímulo antigénico y, por tanto, del cuadro clínico. Por su parte, las coinfecciones por el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) o el virus de la leucemia felina (FeLV) alteran el estado inmunitario general del individuo, lo que incrementa el riesgo de evolucionar hacia una FCGS, aunque no se ha demostrado que constituyan una causa directa única.
Evaluación clínica y estadiaje
Se considera que la evaluación oral temprana es imprescindible para la detección de esta patología; este seguimiento debe iniciarse formalmente desde los seis meses de edad.
No se dispone de una única escala universal, validada de forma específica para esta entidad, por lo que se recomienda emplear una combinación de sistemas que clasifiquen, por un lado, el estadio clínico de la enfermedad y, por otro, el grado de dolor del paciente:
- La escala SDAI (Stomatitis Disease Activity Index) es la herramienta más utilizada en la actualidad para asegurar la objetividad mediante un sistema de puntuación (scoring) (QR). Este índice integra la valoración clínica de las lesiones y su gravedad por parte del veterinario con las variaciones de peso y los componentes comportamentales evaluados por el cuidador en el hogar (tales como el apetito, el acicalamiento, el nivel de actividad y las muestras de malestar oral).
Descarga el apartado de evaluación clínica oral del veterinario del SDAI (Stomatitis Disease Activity Index)
Descargar - Para la evaluación del dolor se aconseja recurrir a escalas validadas, como la Feline Grimace Scale (FGS), la escala de la UNESP-Botucatu o la Glasgow Feline Composite Measure Pain Scale (CMPS).
Dependiendo de la gravedad detectada, se establecerá el plan de trabajo adecuado. En casos moderados o graves, se recomienda realizar un examen exhaustivo bajo anestesia general que incluya un estudio radiográfico intraoral completo.
En esta fase, la comunicación con el cuidador y su nivel de compromiso son especialmente relevantes, ya que su implicación directa en los cuidados domésticos condiciona en gran medida la evolución a largo plazo.
Opciones terapéuticas actuales
En la actualidad, solo existe consenso en que la extracción dental parcial o total sigue siendo el tratamiento de elección ante la progresión hacia una FCGS o una periodontitis agresiva refractaria.
Casos leves a moderados
En opinión de la autora, en los casos leves a moderados en los que no se aprecian signos evidentes de dolor el abordaje inicial se centra en la recomendación al cuidador de métodos diarios orientados a disminuir la placa bacteriana.
Se sugiere el empleo de geles orales con clorhexidina combinada con lactoferrina o gluconato de zinc, dado que el cepillado mecánico puede resultar desagradable y doloroso en pacientes con inflamación gingival.
Asimismo, se recomienda instaurar una dieta basada en proteína hidrolizada adecuada para etapas de crecimiento, junto con la realización de tratamientos periodontales profesionales completos cada 4-6 meses para controlar mejor la placa subgingival e incluso eliminar quirúrgicamente las posibles hiperplasias gingivales que suelen desarrollarse en un alto porcentaje de estos pacientes. Es indispensable realizar un examen radiográfico intraoral antes de cada intervención quirúrgica, ya que permite detectar lesiones periodontales y resortivas subgingivales invisibles en la inspección macroscópica y sirve, además, como registro y seguimiento evolutivo del caso.
Casos graves
En los escenarios más graves, donde se presentan signos clínicos evidentes como hiporexia, halitosis grave, sialorrea espesa o extrusión lingual, se plantea la exodoncia parcial o completa como pilar fundamental del tratamiento (según consenso, en la actualidad este es el estándar de oro). Aproximadamente entre el 60 % y el 80 % de los felinos muestran una remisión completa o una mejoría clínica significativa tras la extracción de premolares y molares. Sin embargo, entre un 20 % y un 40 % de los pacientes presentan una respuesta insuficiente, por lo que requieren un manejo médico posquirúrgico adicional.
Tanto en el periodo preoperatorio como en el posoperatorio, el control del dolor es un requisito esencial. Los protocolos deben incluir analgésicos opioides, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y técnicas de anestesia multimodal perioperatoria. Por el contrario, el uso de fármacos inmunomoduladores como la ciclosporina, los corticosteroides o el interferón omega recombinante ha mostrado una eficacia variable; su empleo queda estrictamente reservado para casos refractarios o situaciones en las que no es posible realizar la exodoncia completa. Asimismo, se desaconseja el uso prolongado de corticoides debido a sus efectos adversos sistémicos y a que limita las posibilidades de alcanzar una resolución definitiva de la patología.
Casos refractarios
En pacientes refractarios a las extracciones, la terapia celular con células madre mesenquimales (MSC), tanto autólogas como alogénicas derivadas de tejido adiposo o placenta, ha demostrado tasas de respuesta positiva de entre el 57 % y el 72 %. Esta opción ha logrado la remisión clínica o una mejoría sustancial sostenida durante varios meses gracias a su capacidad para modular la respuesta inmunitaria local y sistémica.
Como terapias emergentes en casos complejos y refractarios, existen reportes preliminares sobre los beneficios del cannabidiol (CBD) oral posquirúrgico, el uso de láser de CO2 en lesiones aisladas e interferón omega recombinante.
También se está investigando la administración de antivirales específicos en pacientes refractarios a exodoncias que, además, sean positivos a calicivirus.
No obstante, estos enfoques requieren de una mayor validación clínica antes de ser recomendados de forma generalizada.
Caso clínico
Claire, una gatita común europea adoptada a los 2 meses de edad, se presentó en consulta para iniciar el protocolo preventivo de vacunación y desparasitación. Durante las primeras visitas, ya se detectó un eritema gingival generalizado y una halitosis superior a la esperada para su rango de edad. Se realizaron dos pruebas de detección de retrovirus (FIV/FeLV) separadas por un intervalo de 45 días, que resultaron negativas. Se informó detalladamente a los tutores sobre el hallazgo y se pautó la aplicación diaria de un gel oral con clorhexidina, junto con la administración de complementos nutricionales destinados a modular el sistema inmunitario y una dieta de alta gama, por el momento sin hidrolizar.
Tras sucesivas revisiones periódicas, y a pesar de que la paciente no manifestaba signos evidentes de dolor, comenzó a evidenciarse una hiperplasia gingival generalizada asociada a bolsillos gingivales, encías sangrantes y placa generalizada. Por este motivo, a los 7 meses de edad se recomendó realizar el primer tratamiento periodontal completo (imagen 2).
Imagen 2. Exploración de la paciente a los 7 meses de edad.
Llegados a este punto, es crucial destacar la importancia de que el procedimiento sea ejecutado por personal formado en odontología veterinaria. Un tratamiento periodontal incompleto o deficiente no solo resulta ineficaz, sino que puede agravar el estado de salud bucodental del paciente (tabla 1).
| Tabla 1. Consecuencias de un tratamiento periodontal inadecuado o incompleto. | |||
| N° | Error / omisión en el tratamiento |
Consecuencia principal | Impacto clínico |
| 1 | No eliminar placa subgingival. | Persistencia de infección periodontal. | Progresión de periodontitis, pérdida de inserción periodontal, destrucción ósea, halitosis persistente y posible bacteriemia. |
| 2 | Daño en esmalte. | Alteración de la superficie dental. | Mayor sensibilidad dental, predisposición a acumulación de placa y mayor riesgo de caries y abrasión. |
| 3 | Calor excesivo (instrumental rotatorio sin refrigeración o mucho tiempo en la misma pieza). | Daño pulpar. | Pulpitis, necrosis pulpar, dolor agudo o crónico, posible absceso y, en casos avanzados, necesidad de tratamiento endodóntico o extracción dental. |
| 4 | No eliminar biofilm (sin pulido final). | Persistencia de colonización bacteriana. | Rápida recolonización de placa, inflamación gingival recurrente y recaída de la enfermedad periodontal. |
| 5 | Dejar superficie dental porosa (raspado agresivo sin pulido). | Mayor capacidad de adhesión de placa bacteriana. | Incremento en la acumulación de placa y cálculo, mayor dificultad para el control de la placa y progresión de la enfermedad periodontal. |
| 6 | Daños en periodonto (instrumentación incorrecta). | Lesión de los tejidos de soporte periodontal. | Retracción gingival, pérdida de inserción, movilidad dental, pérdida ósea y empeoramiento del pronóstico dental. |
| Un tratamiento periodontal incompleto o inadecuado compromete el éxito a largo plazo y la salud oral del paciente. | |||
El procedimiento completo en este caso consistió en:
- Eliminación del sarro mediante ultrasonidos de alta frecuencia.
- Fresado cerámico controlado de los tejidos gingivales hiperplásicos.
- Raspado y curetaje subgingival minucioso empleando ultrasonidos de baja frecuencia y curetas específicas.
- Pulido dental con pasta enriquecida para eliminar los microrrestos de placa y suavizar las imperfecciones del esmalte ocasionadas durante el raspado.
Tras la intervención, las revisiones periódicas mostraron una reducción de la halitosis y del eritema, constatando la ausencia de hiperplasia y de bolsillos periodontales. Como medida adicional para ralentizar la progresión de la enfermedad, se sustituyó la alimentación por una dieta basada en proteína hidrolizada.
Seis meses después del procedimiento, los cuidadores informaron de la ausencia total de síntomas. La evaluación clínica mediante las escalas de dolor no mostró signos de malestar y el grado de gingivoestomatitis se mantuvo en Estadio 1 según el índice SDAI (ausencia de ulceraciones, proliferaciones o afección de los pilares caudales). Sin embargo, durante la exploración detallada se detectaron zonas focalizadas de retracción gingival en las piezas 309 y 409 (primeros molares inferiores derecho e izquierdo).
Ante este hallazgo, se programó una nueva intervención odontológica respaldada por un estudio radiográfico intraoral previo (imágenes 3 y 4). El estudio radiológico confirmó la existencia de pérdida ósea alveolar de carácter horizontal que alcanzaba aproximadamente el 50 % del soporte radicular en ambas piezas, situación que indicaba la necesidad de realizar la exodoncia. Se efectuó un nuevo tratamiento periodontal higiénico completo y se extrajeron las piezas afectadas mediante una técnica quirúrgica abierta, realizando previamente un bloqueo nervioso locorregional para garantizar una analgesia perioperatoria óptima (imágenes 5 y 6).
Tras varios meses de seguimiento y controles sucesivos, Claire continúa estable en un Estadio 1 del índice SDAI, sin requerir terapia médica analgésica o antiinflamatoria sistémica por el momento. Los pilares fundamentales para el control de su patología siguen siendo los procedimientos profilácticos profesionales y los estudios radiográficos intraorales periódicos, sumados al compromiso diario de sus cuidadores tanto en casa como en lo que respecta a las revisiones.
Conclusión
Según la experiencia de la autora, ante esta enfermedad, los factores determinantes para el éxito terapéutico son la detección precoz y una comunicación asertiva con el tutor, orientada a asegurar su colaboración activa a largo plazo.
Asimismo, resulta indispensable una sólida formación en odontología por parte del clínico responsable del caso, ya que el correcto manejo pasa de forma obligatoria por la ejecución de procedimientos diagnósticos y quirúrgicos odontológicos adecuados.
Existen escenarios en los que es viable revertir la patología o mantenerla controlada en estadios clínicos plenamente asumibles durante largos periodos; en otros casos, el progreso, la cronificación o la gravedad requieren intervenciones quirúrgicas complejas y radicales.
Se trata, sin duda, de una entidad patológica que constituye un verdadero desafío para el clínico veterinario.
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