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La odontología veterinaria ha dejado de ser un servicio accesorio para convertirse en una disciplina clínica imprescindible dentro de la práctica diaria1,2,3. En el contexto actual, en el que la medicina veterinaria avanza hacia una mayor especialización y una práctica basada en la evidencia, las tradicionales “limpiezas de boca” han evolucionado hacia procedimientos diagnósticos y terapéuticos complejos que impactan directamente en la calidad y esperanza de vida de nuestros pacientes1,3.
Actualmente, el planteamiento correcto consiste en la realización de COHAT (Comprehensive Oral Health Assessment and Treatment o tratamiento integral de salud oral, por sus siglas en inglés).
Este artículo está dirigido a veterinarios clínicos que desean dar un salto cualitativo en su práctica odontológica, pasando de intervenciones básicas centradas en la eliminación de sarro a un enfoque integral de odontología avanzada.
El problema de las “limpiezas de boca” tradicionales
Durante años, la profilaxis dental en pequeños animales se ha reducido, en muchos centros, a la eliminación de cálculo supragingival mediante ultrasonidos. Sin embargo, esta aproximación presenta importantes limitaciones:
- No aborda la enfermedad periodontal subyacente.
- Ignora lesiones dentales ocultas: abscesos, resorciones, bolsillos periodontales, anquilosis, fracturas, cálculo subgingival.
- Carece de diagnóstico por imagen.
- No incluye una evaluación sistemática de la cavidad oral.
Diversos estudios indican que más del 80 % de los perros y más del 70 % de los gatos mayores de 3 años presentan algún grado de enfermedad periodontal5,6. Por tanto, limitar la intervención a una limpieza superficial supone infradiagnosticar y, en muchos casos, perpetuar el problema.
Además, la cavidad oral puede reflejar enfermedades infecciosas sistémicas como la leishmaniosis y la ehrlichiosis, en las que pueden observarse lesiones como vasculitis o granulomas, cuyo reconocimiento es clave para el diagnóstico precoz7,8.
La odontología veterinaria como disciplina clínica
La odontología veterinaria moderna se sustenta en tres pilares fundamentales:
- Diagnóstico completo
- Tratamiento individualizado
- Prevención a largo plazo
Esto implica considerar cada procedimiento dental como un acto médico completo, que requiere una anamnesis exhaustiva, exploración detallada, pruebas complementarias y un plan terapéutico estructurado.1,3
Evaluación clínica completa: más allá de lo visible
Una exploración oral adecuada debe incluir:
- Exploración general y sistemática de todo el paciente.
- Inspección de encías, dientes, mucosas, lengua y paladar, ganglios y anejos externos.
- Evaluación de la oclusión.
- Sondaje periodontal sistemático1,5 (imagen 1).
- Registro dental completo.

El sondaje periodontal es una herramienta esencial que permite detectar bolsas periodontales, recesiones gingivales y lesiones de furca que no son visibles externamente.
El papel clave de la radiología dental
Uno de los mayores cambios en la odontología veterinaria es la incorporación de la radiología intraoral. Se estima que hasta el 60 % de las estructuras dentales se encuentran por debajo de la encía, lo que hace imprescindible el uso de técnicas de imagen (imagen 2).

La radiología dental permite:
- Detectar la enfermedad periodontal y establecer su estadio clínico.
- Identificar patología apical o endodóntica.
- Diagnosticar lesiones resortivas en la especie felina.
- Evaluar la presencia de restos radiculares de intervenciones previas.
- Planificar extracciones complejas.
Sin el uso de la radiografía, la odontología veterinaria está incompleta.3,4
Anestesia y analgesia: seguridad y control del dolor
Todo procedimiento odontológico debe realizarse bajo anestesia general2. Esto no solo garantiza la seguridad del paciente, sino que permite una exploración exhaustiva y un tratamiento adecuado.
Un protocolo anestésico moderno debe incluir:
- Evaluación preanestésica.
- Monitorización avanzada.
- Intubación con protección de vía aérea.
- Analgesia multimodal, incluyendo bloqueos locorregionales (imagen 3).

El control del dolor es especialmente relevante en procedimientos como extracciones múltiples o cirugía periodontal.
Instrumental y equipamiento: una inversión estratégica
La transición hacia una odontología avanzada requiere un equipamiento específico:
- Unidad dental con ultrasonidos y micromotor (imagen 4).
- Sondas periodontales calibradas y curetas.
- Instrumental especializado para exodoncia (imagen 5).
- Sistema de radiología intraoral.
- Material de sutura adecuado.
Aunque la inversión inicial puede ser significativa, el retorno clínico y económico es alto, ya que permite ofrecer servicios de mayor valor añadido.
Enfermedad periodontal: diagnóstico y tratamiento
La enfermedad periodontal es la patología oral más frecuente en pequeños animales. Su abordaje debe ser sistemático y basado en estadios clínicos.5,6
El tratamiento puede incluir:
- Raspado y alisado radicular.
- Curetaje subgingival.
- Extracciones dentales cuando sean necesarias.
- Establecimiento de cuidados de higiene en el hogar.
Es fundamental tener presente que la enfermedad periodontal es irreversible en sus fases avanzadas, por lo que la prevención y el diagnóstico precoz son clave (imagen 6).

Odontología felina: un capítulo aparte
Los gatos presentan patologías específicas como las lesiones resortivas odontoclásticas o la estomatitis crónica felina, que requieren un enfoque diagnóstico y terapéutico diferenciado3,4.
Las lesiones resortivas son dolorosas y progresivas; su tratamiento suele implicar la extracción quirúrgica del diente afectado y la radiografía es indispensable para su diagnóstico (imagen 7).

Comunicación con el cliente: clave del éxito
Uno de los mayores retos en odontología veterinaria es la percepción del cliente, ya que muchos siguen considerando la limpieza dental como un procedimiento estético. Por ello, debemos transmitirles nuevas ideas y ello empieza por dejar de hablar de “limpiezas dentales” y, en su lugar, emplear el término “tratamientos periodontales”. Debemos comunicar de forma clara que vamos a instaurar un tratamiento, no una limpieza, porque estamos tratando una enfermedad.
Es responsabilidad del veterinario:
- Educar sobre los riesgos de la enfermedad periodontal.
- Explicar con claridad los hallazgos clínicos.
- Justificar la necesidad médica de las pruebas complementarias.
- Presentar un plan de tratamiento claro.
El uso de imágenes clínicas, radiografías y modelos visuales mejora significativamente la aceptación del tratamiento.
Prevención: el verdadero cambio de paradigma
La odontología avanzada no termina en la clínica. El mantenimiento en casa es fundamental para evitar la recurrencia de la enfermedad.
Las estrategias preventivas incluyen:
- Cepillado dental diario.
- Dietas específicas.
- Productos de higiene oral con eficacia demostrada.
- Revisiones periódicas.
La adherencia del tutor es el factor más determinante en el éxito a largo plazo.
Integración en la clínica diaria
Implementar odontología avanzada no requiere transformar la clínica de un día para otro. Puede hacerse de forma progresiva mediante:
- Formación continua del equipo.
- Protocolización de procedimientos.
- Incorporación gradual de equipamiento.
- Comunicación activa con los clientes.
Cada pequeño paso contribuye a elevar el nivel de la práctica clínica.
Impacto en la salud sistémica
La enfermedad periodontal no es un problema local, sino que está asociada a patologías sistémicas, como9,10:
- Empeoramiento de la enfermedad renal y la endocarditis.
- Alteraciones hepáticas, inducción de resistencia a la insulina, pérdida de olfato en perros de trabajo.
Su correcto tratamiento puede mejorar la calidad de vida y el descanso del paciente, así como mejorar la capacidad de interacción con el entorno, incluidos sus tutores.
Por tanto, mejorar la salud oral tiene un impacto directo en la salud general del paciente.
Conclusión
La odontología veterinaria ha evolucionado mucho más allá de la simple eliminación de sarro. Hoy en día, representa una oportunidad clínica, profesional y económica para las clínicas veterinarias.
Adoptar un enfoque de odontología avanzada no solo mejora la calidad de vida de nuestros pacientes, sino que posiciona a la clínica como un centro de medicina moderna y de alto nivel.
El cambio no es inmediato, pero es inevitable. La pregunta ya no es si debemos hacerlo, sino cuándo comenzaremos.
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