Las urgencias veterinarias de Huesca
Este artículo está dividido en cuatro partes
La decisión de varias clínicas veterinarias de Huesca de dejar de prestar urgencias presenciales entre las diez de la noche y las nueve de la mañana ha generado preocupación, críticas y propuestas sobre lo que debería hacerse para recuperar el servicio. Desde el 1 de octubre de 2026, las urgencias nocturnas que precisan atención presencial se derivan a Zaragoza, aunque se mantiene el contacto telefónico para orientar a los propietarios.
Entiendo perfectamente la preocupación. Si mi perro enferma gravemente a las tres de la madrugada, quiero que alguien pueda atenderlo y, preferiblemente, cerca de casa. Pero una cosa es lo que nos gustaría tener y otra muy diferente lo que podemos mantener.
Por eso, antes de hablar de responsabilidades o de la supuesta falta de vocación de los veterinarios, me gustaría empezar con un problema de matemáticas. Uno bastante sencillo.
55.000 habitantes no son 55.000 mascotas
Huesca tiene aproximadamente 55.000 habitantes. Se menciona esa cifra como si justificara por sí sola la existencia de un servicio de urgencias veterinarias nocturnas. Pero hay un pequeño detalle: 55.000 habitantes no son 55.000 mascotas.
Si utilizamos, como hipótesis de trabajo, un coeficiente de 0,19 mascotas por habitante —aproximadamente una por cada cinco personas—, obtenemos 10.450 animales potenciales. Y no todos son pacientes activos de las clínicas de la ciudad, ni todos necesitarán atención urgente en un año, ni mucho menos por la noche.
Hagamos una simulación (tabla 1). Imaginemos que el 1 %, el 2 % o el 5 % de esas mascotas utiliza una vez al año el servicio nocturno. Supongamos, además, una facturación media muy generosa de 500 euros por urgencia.
| Tabla 1. Simulación que muestra la facturación bruta anual si el 1 %, el 2 % o el 5 % de 10.450 mascotas utiliza una vez al año el servicio nocturno de urgencias. | ||
| Utilización anual | Urgencias anuales | Facturación bruta anual |
| 1 % | 105 | 52.250 € |
| 2 % | 209 | 104.500 € |
| 5 % | 523 | 261.250 € |
Son escenarios hipotéticos, no datos medidos de utilización. Los importes se calculan sobre el número de casos antes de redondearlo.
Detengámonos en el primero: unas nueve urgencias mensuales. Nueve. Y con ellas pretendemos sostener una estructura de atención nocturna.
Pensemos, a modo de referencia, en tres veterinarios correctamente remunerados, más personal auxiliar y apoyo de recepción. A eso añadamos cotizaciones sociales, turnos, descansos, vacaciones, sustituciones, formación, instalaciones, suministros y equipamiento. Tres veterinarios no tienen por qué ser suficientes para cubrir cualquier modelo de servicio permanente, pero sirven para comprender la magnitud de la estructura necesaria.
Queremos salarios adecuados, horarios razonables y conciliación familiar. Yo también. Pero ¿cómo financiamos todo eso con una facturación bruta de unos 4.350 euros al mes en nuestro escenario del 1 %? No hablamos de beneficio. Hablamos de ingresos antes de afrontar los costes.
El coste de una urgencia no es solamente el coste de atender al paciente. Es el coste de tener profesionales disponibles por si ese paciente llega. Una noche sin casos no es una noche sin gastos.
La simulación no prueba que el servicio de Huesca sea inviable: necesitaríamos datos reales de demanda, gastos y capacidad compartida. Tampoco representa toda el área de influencia de Huesca, porque un servicio puede atender animales de municipios próximos. Pero demuestra que citar la población humana de la capital no sustituye al análisis económico.
También conviene distinguir una urgencia clínica de una conveniencia horaria. Un propietario puede preferir acudir a las diez de la noche porque sale tarde del trabajo. Su necesidad de atención puede ser legítima, pero no equivale automáticamente a una urgencia vital. Para eso necesitamos criterio profesional y sistemas de triaje.
Ni siquiera la sanidad humana ofrece todos los servicios en Huesca
Hay algo especialmente revelador en este debate: Huesca dispone de un hospital público, el San Jorge, con urgencias generales y numerosas especialidades. Sin embargo, sus habitantes no reciben allí absolutamente todos los procedimientos médicos.
Si una persona necesita cirugía cardiaca, el servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario Miguel Servet, en Zaragoza, es la referencia para todo Aragón. La cirugía pediátrica especializada también se concentra en el Miguel Servet, cuyo servicio es referencia autonómica. Determinados procedimientos de alta complejidad requieren, por tanto, derivaciones.
Y estamos hablando de seres humanos.
¿Ocurre porque los médicos de Huesca carecen de vocación? ¿Porque sus pacientes importan menos? Por supuesto que no. Ocurre porque determinados servicios exigen equipos especializados, guardias, instalaciones, tecnología y una organización que necesita volumen de actividad y financiación.
La radioterapia es un ejemplo ilustrativo, precisamente porque la situación cambió. Hasta febrero de 2024 muchos pacientes oncológicos debían desplazarse a Zaragoza. La apertura de la Unidad Satélite de Oncología Radioterápica del Hospital San Jorge acercó ese tratamiento a Huesca. Hizo falta una inversión superior a cinco millones de euros, tecnología, profesionales y coordinación con la red hospitalaria. En julio de 2026 ya habían recibido tratamiento 1.022 pacientes.
El servicio no apareció simplemente porque alguien exigiera que existiera. Hubo que diseñarlo y financiarlo.
La comparación tiene un límite que no debemos ocultar: Huesca sí dispone de urgencias generales de medicina humana capaces de evaluar, estabilizar y derivar pacientes. Y ese sistema se financia colectivamente mediante impuestos. En veterinaria, en cambio, los centros privados dependen en gran medida de lo que facturan a los propietarios.
La necesidad sanitaria no elimina el coste de prestar el servicio. Y que un paciente no pague directamente por la asistencia no significa que esa asistencia sea gratuita.
¿Por qué aceptamos la concentración de determinados servicios especializados en la medicina humana, pero exigimos con tanta facilidad a pequeñas empresas veterinarias que estén disponibles permanentemente sin discutir quién pagará esa disponibilidad?
Además, se escuchan propuestas centradas en adquirir más equipamiento. Pero un ecógrafo no hace una guardia. Un aparato de radiología no se levanta a las tres de la madrugada. Los equipos no prestan servicios: los prestan las personas. Y encontrar profesionales cualificados dispuestos a trabajar de noche, con condiciones adecuadas, tiene un coste.
¿Y si necesitamos cobrar 1.000 euros por urgencia?
Imaginemos ahora que, tras calcular los gastos del servicio y repartirlos entre las intervenciones previsibles, descubrimos que necesitaríamos ingresar una media de 1.000 euros por cada urgencia para sostenerlo. No afirmo que esa sea la tarifa necesaria en Huesca: es un supuesto para ilustrar el mecanismo económico.
Podemos fijar ese precio. La cuestión es cuántos clientes estarían dispuestos y podrían pagarlo.
Si durante años los propietarios se han acostumbrado a interpretar que una urgencia debe costar 150 o 200 euros, una factura de 1.000 puede provocar que algunos renuncien, retrasen la atención o busquen alternativas. Otros aceptarán el gasto ante un problema grave. Y otros reconocerán perfectamente el valor, pero no tendrán dinero para pagarlo.
Aquí aparece la paradoja: para sostener un servicio quizá necesitemos subir su precio, pero al hacerlo podemos expulsar del mercado a parte de los clientes cuya demanda necesitamos para mantenerlo.
Con menos casos, el coste fijo se reparte entre menos intervenciones, aumentando de nuevo el ingreso necesario por paciente. Una espiral de demanda decreciente y precios crecientes puede acabar destruyendo el servicio que intentábamos salvar.
Esta es la diferencia entre tres conceptos que, después de tantos años dedicándome a la gestión veterinaria, sigo considerando básicos: coste, precio y valor.
El coste es lo que gastamos para prestar un servicio. El precio es lo que cobramos. El valor es el beneficio que percibe el cliente (sí, el cliente, no lo que nosotros le queremos poner). Y la disposición a pagar depende tanto de ese valor percibido como de su capacidad económica y de las alternativas disponibles.
No basta con justificar nuestras tarifas mostrando facturas y diciendo que el IVA no sé qué. Los clientes no compran nuestros gastos; compran soluciones, conocimiento, seguridad, tranquilidad y resultados. Si durante años no hemos conseguido comunicar ese valor, no lo resolveremos de la noche a la mañana cambiando la tarifa.
Nota metodológica
El coeficiente de 0,19 mascotas por habitante, los escenarios de utilización nocturna (1 %, 2 % y 5 %), el ingreso medio de 500 euros y las estimaciones de pacientes activos por veterinario (600, 1.500 y 2.500) son hipótesis o referencias profesionales orientativas, no estadísticas contrastadas de utilización ni un estudio homogéneo entre países. Los cálculos se limitan a Huesca capital y no incluyen automáticamente toda su área de influencia.
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Bibliografía
- Instituto Nacional de Estadística / BOE. Real Decreto 1117/2025, cifras oficiales del padrón a 1 de enero de 2025: Huesca, 55.454 habitantes. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2025-25362
- Radio Huesca, Cadena SER, 27 de septiembre de 2026. Modificación de urgencias veterinarias nocturnas desde el 1 de octubre. https://cadenaser.com/aragon/2026/09/27/las-clinicas-veterinarias-de-huesca-dejan-de-ofrecer-servicio-de-urgencias-nocturno-desde-el-1-de-octubre-se-hara-en-zaragoza-radio-huesca/
- Servicio Aragonés de Salud. Cirugía Cardiovascular, Hospital Miguel Servet: servicio único para Aragón. https://sectorzaragozados.salud.aragon.es/servicios/cirugia-cardiovascular/
- Servicio Aragonés de Salud. Cirugía Pediátrica, Hospital Miguel Servet: unidad autonómica de referencia. https://sectorzaragozados.salud.aragon.es/servicios/cirugia-pediatrica/
- Diario del AltoAragón, 21 de julio de 2026. Unidad de radioterapia de Huesca, inversión y pacientes atendidos. https://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/huesca/2026/07/21/acelerador-huesca-ya-ha-tratado-mas-un-millar-pacientes-2038867.html







