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ÚLTIMOS AVANCES EN VETERINARIA
JVIM
En este estudio retrospectivo de cohorte con análisis caso-control se analizaron 1.225.130 muestras de gatos atendidos en clínica veterinaria primaria en el Reino Unido, y se confirmaron 1.053 con diabetes mellitus. La prevalencia anual fue del 0,39 %, con una edad media de 11,8 ± 3,5 años y un peso medio de 5,9 kg. Los factores de riesgo incluyeron edad ≥ 9 años, razas birmano y burmilla (por lo que es importante la detección precoz en estas razas), mientras que el bengalí y ragdoll mostraron menor riesgo frente a mestizos. De los gatos diagnosticados, 51,2 % (192/375) murieron en 3 años, 93 % por eutanasia, y de ellas un 19,7 % se produjeron ≤ 3 días posdiagnóstico. La mortalidad temprana tan alta se debe reevaluar tras la autorización de inhibidores SGLT-2, que simplifican el manejo diabético y minimizan el impacto en la calidad de vida de dueños y gatos.
En este ensayo controlado con placebo, simple ciego, se asignaron aleatoriamente 22 gatos en remisión reciente de diabetes mellitus al tratamiento con exenatida de liberación prolongada (exenatida-ER) o solución salina, ambas subcutáneas y mensuales durante 2 años o hasta que se produjo un relapso, además de dieta baja en carbohidratos y control activo de peso (lo cual también es importante para el éxito de la remisión). No hubo diferencias significativas en la duración de remisión entre grupos (mediana >2 años en ambos), pero la HbA1c (hemoglobina glicosilada) se mantuvo estable en el grupo tratado con exenatida-ER a diferencia del grupo placebo, donde aumentó (lo que sugirió que la exenatida-ER mantiene mejor control glucémico durante la remisión). La administración de exenatida fue segura (sin hipoglucemias ni ganancia de peso).
En este estudio retrospectivo se describió el uso de velagliflozina (inhibidor de SGLT2) en 8 gatos con diabetes mellitus e hipersomatotropismo, tratados además con insulina o con velagliflozina como monoterapia. El “índice clínico de diabetes” mejoró en 6/8 gatos tras iniciar velagliflozina y la dosis diaria mediana de insulina se redujo de 1,9 U/kg a 0,5 U/kg. El tiempo en rango glucémico aumentó del 3 % basal al 71 % en la primera reevaluación y al 41 % en la segunda, según el FreeStyle Libre. En dos gatos se pudo parar la insulina; uno desarrolló cetoacidosis diabética al día 143 y otro sufrió un episodio de lesión renal aguda. Los autores concluyen que la velagliflozina mejora el control diabético en gatos con hipersomatotropismo, ya sea en combinación con insulina o como monoterapia, pero la mayoría siguen requiriendo insulina, aunque con dosis menores de la inicial, lo que sugiere que la velagliflozina podría no ser una buena sustituta de insulina en todos los gatos con hipersomatotropismo, pero que puede ser una buena terapia adyuvante.
JFMS
Este estudio transversal evaluó las características demográficas, hallazgos clínico-patológicos, manejo y comorbilidades en 144 gatos con diabetes mellitus en Alemania. La mediana de edad al diagnóstico fue de 11 años y la mayoría de los gatos fueron machos (66,4 %), de pelo corto doméstico (84,6 %) y con sobrepeso, ya fuera actualmente (50,4 %) o previamente (61,5 %). La mayoría recibió tratamiento con insulina (84 %), con mayor frecuencia la de protamina zinc (57,5 %). Los ajustes de dosis se realizaron mediante curvas de glucosa sanguínea o monitorización continua en 70,6 % de los gatos. Un 78,6 % de los gatos se consideraron mal controlados. El hipertiroidismo fue poco frecuente (5,8 %), mientras que en 17,5 % de los gatos analizados, mostraron concentraciones elevadas de IGF-1 (sugiriendo hipersomatotropismo), y estos gatos requirieron dosis de insulina significativamente mayores. La actividad de lipasa DGGR se encontraba aumentada en el 54,2 % de los gatos y la concentración de cobalamina disminuida en el 24,5 %. En conclusión, el estudio resalta la presencia frecuente de comorbilidades (>50 % de los gatos diabéticos), la importancia de la detección de hipersomatotropismo y enfermedad pancreática, y la necesidad de suplementación con cobalamina en una proporción significativa de gatos diabéticos.
Este estudio evaluó la prevalencia de hipersomatotropismo en gatos diabéticos en Australia. Se analizaron muestras residuales de suero de gatos con fructosamina o glucosa sanguínea elevada y antecedentes clínicos de diabetes mellitus, midiendo el factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). Se definió hipersomatotropismo como IGF-1 ≥1.000 ng/ml. Se incluyeron 87 muestras en el análisis final y 14 gatos presentaron IGF-1 por encima del umbral diagnóstico. La prevalencia de hipersomatotropismo fue de 16 % (comparable a otros países). No se identificaron diferencias significativas entre gatos con y sin hipersomatotropismo en cuanto a raza, sexo, edad o ubicación geográfica o concentraciones de glucosa y fructosamina. Por tanto, los parámetros clínico-patológicos por sí solos no permitieron distinguir de manera fiable a los gatos diabéticos con o sin hipersomatotropismo. Los autores concluyeron que el hipersomatotropismo es una causa relativamente común de diabetes resistente a insulina en gatos y que se debería considerar la detección mediante un ensayo validado de IGF-1 en gatos diabéticos.
Artículos de revisión
Algunos de los puntos más importantes del consenso son:
- Considerar alcanzar la remisión de diabetes mellitus (como objetivo del tratamiento en algunos casos) utilizando insulina y dieta baja en carbohidratos (para así aumentar las posibilidades de remisión).
- Monitorizar la glucosa de forma continua (así como prevenir y detectar hipoglucemias), y que esta monitorización se realice en casa.
- Considerar como opción terapéutica el uso de inhibidores de SGLT-2 (ej. velagliflozina).
- Realizar un cribado sistemático de hipersomatotropismo (midiendo IGF-1) así como otras comorbilidades.
- Enfatizar el enfoque individual al paciente y propietario.







