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La enfermedad periodontal es una de las patologías más frecuentes en perros y gatos adultos; sin embargo, la odontología continúa siendo una disciplina infravalorada en muchas clínicas generalistas. Dentro de ella, la extracción dental suele considerarse un procedimiento rutinario cuando, en realidad, requiere conocimientos anatómicos precisos, una correcta planificación quirúrgica y una técnica depurada para evitar complicaciones.1,2
Además de la enfermedad periodontal avanzada, otras situaciones como las fracturas dentales, las lesiones resortivas o determinadas alteraciones radiculares obligan con frecuencia a realizar extracciones. Una ejecución inadecuada puede provocar fracturas radiculares, dehiscencias o comunicaciones oronasales, lo que compromete tanto la recuperación del paciente como el resultado clínico.
Por ello, dominar las principales técnicas de extracción dental es fundamental para cualquier veterinario clínico que desee ofrecer una odontología segura, eficaz y menos traumática.
Evaluación previa: el paso que nunca debe omitirse
Antes de realizar cualquier extracción, es imprescindible llevar a cabo una evaluación oral completa bajo anestesia general. El examen visual debe complementarse siempre con un sondaje periodontal sistemático y, especialmente, con radiografía dental intraoral (imagen 1).

La radiografía constituye una herramienta diagnóstica esencial, ya que permite valorar la integridad de las raíces, detectar lesiones periapicales, identificar reabsorciones dentales y comprender la anatomía radicular de cada pieza. En numerosas ocasiones, dientes aparentemente sencillos presentan alteraciones ocultas que condicionan completamente la técnica quirúrgica.3
Realizar una extracción sin un estudio radiológico previo incrementa considerablemente el riesgo de dejar fragmentos radiculares, provocar fracturas innecesarias o abordar incorrectamente patologías más complejas.
Principios básicos de la extracción dental

Más allá de la técnica empleada, toda extracción dental debe basarse en una serie de principios quirúrgicos fundamentales. El primero es minimizar el trauma tisular, preservando en la medida de lo posible tanto el hueso alveolar como los tejidos blandos circundantes. Para ello, resulta esencial trabajar con una adecuada visibilidad y emplear instrumental específico en buen estado (imagen 2).
Elevadores, luxadores y fórceps correctamente afilados permiten aplicar fuerzas controladas y precisas, de manera que se reduce el riesgo de fractura radicular y se facilita una extracción más atraumática. Del mismo modo, la paciencia y la progresividad durante la luxación suelen ser más importantes que la aplicación de fuerza excesiva.4
Tipos de extracción
Extracción cerrada o simple
La extracción cerrada está indicada principalmente en dientes monorradiculares con enfermedad periodontal avanzada y pérdida significativa de soporte, así como en piezas con movilidad marcada.
La técnica consiste en introducir cuidadosamente el elevador en el espacio periodontal para romper progresivamente el ligamento periodontal mediante presión controlada y movimientos suaves de rotación. Una vez conseguida la suficiente movilidad, el diente puede retirarse mediante fórceps.
Se trata de un procedimiento relativamente rápido y poco invasivo, con una recuperación generalmente favorable. Sin embargo, sus limitaciones deben quedar claras: no es la técnica ideal para dientes multirradiculares ni para piezas firmemente ancladas, ya que aumenta considerablemente el riesgo de fractura radicular si se fuerza la extracción.
Extracción quirúrgica abierta
Cuando existen raíces fracturadas, anquilosis, reabsorciones dentales o dientes multirradiculares sin movilidad, la extracción quirúrgica abierta se convierte en la opción más segura y predecible.3,4
El procedimiento comienza con el diseño de un colgajo mucogingival que permita una correcta exposición del hueso alveolar (imagen 3). Tras elevar el colgajo, se realiza la alveolectomía mediante pieza de mano y fresa, eliminando parte del hueso para facilitar el acceso a las raíces (imagen 4).
En dientes multirradiculares es necesaria la odontosección (imagen 5), separando cada raíz para convertirlas en unidades independientes. Posteriormente, cada raíz se luxa y extrae de forma individual, minimizando el riesgo de fractura (imágenes 6 y 7). Antes del cierre, se regulariza el hueso alveolar (imagen 8) y se realiza un lavado exhaustivo de la zona quirúrgica. Finalmente, el colgajo se sutura sin tensión (imagen 9).
Aunque esta técnica requiere mayor entrenamiento y aumenta el tiempo quirúrgico, ofrece un control mucho más preciso y reduce significativamente las complicaciones en casos complejos.
Al finalizar debe realizarse una radiografía posquirúrgica para asegurar la ausencia de restos radiculares y comprobar el estado de la zona quirúrgica.
Odontosección: una maniobra imprescindible
La odontosección constituye una de las habilidades más importantes en odontología veterinaria, especialmente en premolares maxilares y molares mandibulares. El objetivo es transformar una pieza multirradicular en varias unidades monorradiculares independientes, facilitando así la extracción de cada raíz de forma atraumática. Para conseguirlo es imprescindible conocer la anatomía radicular y realizar un corte completo hasta la furcación.
Una odontosección incompleta es una causa frecuente de complicaciones, ya que obliga a ejercer fuerzas excesivas durante la luxación y favorece la fractura de las raíces. En algunos casos, se pueden seccionar incluso las coronas para tener mejor acceso a las raíces y, en otros, extraer las raíces en varios segmentos, especialmente en casos de anquilosis.
Complicaciones frecuentes y prevención
- La fractura radicular sigue siendo una de las complicaciones más habituales durante las extracciones dentales. Generalmente se produce por una exposición insuficiente, una técnica inadecuada o un uso incorrecto del instrumental. En caso de duda, optar por una técnica abierta suele ser la decisión más prudente.4
- La intrusión de restos radiculares en el canal mandibular o en senos maxilares puede ocurrir por las mismas causas que la fractura radicular.
- Otra complicación relevante es la comunicación oronasal, especialmente durante la extracción del canino maxilar. Una osteotomía excesiva o un cierre deficiente del colgajo pueden favorecer su aparición, por lo que resulta fundamental trabajar con delicadeza y asegurar una sutura sin tensión.
- También pueden aparecer hemorragias o dehiscencias de sutura, aunque en la mayoría de los casos pueden prevenirse mediante una correcta planificación quirúrgica y un adecuado manejo de los tejidos blandos.
Manejo posoperatorio y analgesia
El control del dolor debe considerarse una parte esencial del procedimiento quirúrgico. El uso de antiinflamatorios no esteroideos y protocolos de analgesia multimodal resulta especialmente importante en extracciones complejas o múltiples, incluyendo los bloqueos locoregionales.3
Tras la cirugía, conviene recomendar dieta blanda durante varios días, evitar juguetes duros y realizar una revisión posterior para valorar la cicatrización y detectar posibles complicaciones de forma precoz.
Nuevas tecnologías

Las extracciones con piezoeléctrico utilizan ultrasonidos de alta precisión para cortar tejido óseo sin dañar estructuras blandas como nervios, vasos sanguíneos o encías (imagen 10):
- Esta técnica ofrece mayor seguridad y control durante procedimientos complejos, especialmente en cirugía oral5,6.
- Otra ventaja importante es que reduce el trauma quirúrgico y la inflamación posoperatoria, lo que favorece una recuperación más rápida del paciente.5
- Además, el corte selectivo del hueso mejora la conservación de tejidos y aumenta la precisión en zonas anatómicas delicadas.5
Gracias a estas características, la cirugía piezoeléctrica proporciona tratamientos menos invasivos, más cómodos y con mejores resultados clínicos.
Conclusión
La extracción dental no debe entenderse como un procedimiento menor, sino como una cirugía que requiere precisión, criterio clínico y conocimientos anatómicos sólidos. La capacidad de seleccionar adecuadamente entre técnicas cerradas y abiertas permite al veterinario generalista abordar la mayoría de los casos habituales con mayor seguridad y mejores resultados.
En última instancia, el éxito no depende únicamente de la extracción en sí, sino de una correcta planificación diagnóstica, una ejecución meticulosa y un adecuado manejo posoperatorio.
Bibliografía:
- Niemiec, B. A. (2016). Updated Options for Periodontal Therapy. Today’s Veterinary Practice
- Kim, C. G., Kwon, D., Lee, K., Kim, S. E., & Jo, H. M. (2025). Prevalence of Reasons for Tooth Extraction in Small- and Medium-Breed Dogs. Animals, 15(2), 224World
- World Small Animal Veterinary Association (WSAVA). (2017). WSAVA Global Dental Guidelines. WSAVA Dental Standardization Committee
- Bellows, J., Holmstrom, S., Rawlinson, J., et al. (2019). AAHA Dental Care Guidelines for Dogs and Cats. Journal of the American Animal Hospital Association, 55(2), 49–69
- Mancini, A., et al. (2024). Piezosurgery in Third Molar Extractions: A Systematic Review. Journal of Clinical Medicine.Warshaw,
- Warshaw, S. L., et al. (2023). Piezosurgical bone-cutting technology reduces risk of complications during oral oncological surgery in dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, 261(9)














