“Planteada con objetivos realistas y dentro de un enfoque multimodal, la acupuntura puede contribuir a un mejor control del dolor, a la mejora funcional y a una mayor calidad de vida del paciente”

La evolución de la acupuntura ha ido en paralelo al crecimiento de la evidencia científica que explica sus mecanismos de acción y valida su eficacia. Como explica en esta entrevista Antonia Pons, hoy en día cada vez más universidades, centros de rehabilitación, hospitales y clínicas veterinarias recurren a esta técnica para manejar diversas patologías, especialmente en el manejo del dolor.
Antonia Pons Herrera, veterinaria especializada en acupuntura y rehabilitación.

Antonia Pons Herrera
Veterinaria especializada en anestesia, acupuntura y rehabilitación
Fundadora de AVO – Acupuntura Veterinaria Occidental
[email protected]
www.acupunturaveterinariaoccidental.com

De manera resumida, ¿en qué se basa el funcionamiento de la acupuntura?

La acupuntura se basa en la estimulación de puntos específicos del cuerpo mediante la inserción de agujas de acupuntura. Estas zonas presentan una elevada densidad de terminaciones nerviosas, tejido conectivo y vascularización, lo que permite desencadenar respuestas neurofisiológicas y bioquímicas.

Desde un punto de vista científico, esta estimulación activa mecanismos de neuromodulación implicados en el control del dolor, la regulación de la inflamación y, en determinados casos, en la recuperación funcional del sistema nervioso, lo que explica su utilidad clínica en distintas patologías.

¿Cómo ha evolucionado su aplicación en veterinaria?

Cuando comencé a formarme en acupuntura veterinaria, hace más de 15 años, éramos muy pocos los clínicos que incorporábamos estas técnicas a la práctica diaria. Su aceptación, tanto entre compañeros veterinarios como entre tutores, era limitada y, en muchos casos, se percibía como una disciplina alternativa.

Con el paso de los años, esta situación ha cambiado de forma notable. La evolución de la acupuntura en veterinaria ha ido en paralelo al crecimiento de la evidencia científica que explica sus mecanismos de acción y valida su eficacia, especialmente en el manejo del dolor. Este respaldo ha sido clave para que la acupuntura se consolide progresivamente como una herramienta complementaria dentro de un enfoque multimodal y basado en la evidencia y cada vez más universidades, centros de rehabilitación, hospitales, clínicas veterinarias implementen estás técnicas.

Un hito personal que ilustra bien este cambio se produjo en 2013, cuando presenté junto a colegas del Departamento de Anestesia de la Universidad Complutense de Madrid dos trabajos sobre el empleo de dexmedetomidina administrada en un punto de acupuntura (20VG) en el congreso de la SEAAV. La excelente acogida por parte de los anestesiólogos veterinarios fue especialmente significativa, ya que reflejaba un cambio real en la percepción de estas técnicas dentro de una especialidad tradicionalmente muy exigente en términos de evidencia. Hoy es una técnica ampliamente aceptada, difundida y aplicada por anestesiólogos veterinarios.

Según tu experiencia, ¿cuáles son los motivos que hacen que no sea ampliamente utilizada?

Uno de los principales factores es que la acupuntura sigue asociándose con frecuencia a conceptos propios de la Medicina Tradicional China, como el Yin y el Yang, lo que dificulta su integración en la medicina veterinaria occidental.

A esto se suma una divulgación científica insuficiente, a pesar de la evidencia disponible. Un mayor esfuerzo en comunicar sus mecanismos de acción y su utilidad clínica desde un lenguaje común con la medicina veterinaria basada en la evidencia, facilitaría una mayor aceptación y uso generalizado por parte de los veterinarios.

¿Cómo sueles explicar la evidencia científica que existe actualmente para respaldar su uso?

Me apoyo en estudios que describen los mecanismos de acción de la acupuntura desde un punto de vista neurofisiológico. La evidencia actual demuestra efectos consistentes sobre la modulación del dolor, la respuesta inflamatoria y la activación de vías de control central, lo que permite entender la acupuntura como una técnica de neuromodulación con base científica.

Este marco facilita su integración dentro de un abordaje multimodal del dolor, alineado con la práctica clínica basada en la evidencia.

Desde la experiencia clínica, ¿qué problemas son los que responden de manera más positiva a la acupuntura veterinaria?

La acupuntura resulta particularmente útil en pacientes con patología neurológica, como aquellos intervenidos de hernias discales, donde contribuye tanto al control del dolor como a la mejora de la función neurológica.

También se observan beneficios claros en pacientes con dolor agudo posquirúrgico, por ejemplo, tras cirugías ortopédicas, así como en pacientes con dolor crónico, donde ayuda a mejorar el control analgésico, la recuperación funcional y una mejora en la calidad de vida.

¿En qué situaciones clínicas recomendarías la acupuntura como terapia complementaria y cuándo debería considerarse la primera elección?

La acupuntura puede recomendarse como terapia complementaria en la mayoría de los pacientes que cursan con dolor, ya sea agudo, crónico, neuropático, osteoarticular, miofascial, oncológico o visceral, integrada dentro de un abordaje multimodal.

En determinados casos, especialmente cuando existen limitaciones para el uso de fármacos, puede considerarse incluso como una opción de primera elección. En cualquier situación, el tratamiento debe individualizarse según la intensidad del dolor, la edad, el carácter del paciente y la presencia de comorbilidades.

Las distintas técnicas disponibles permiten adaptarse a cada caso concreto, incluyendo opciones a distancia como la craneopuntura o la caudopuntura, así como alternativas no invasivas como la estimulación con láser de los puntos de acupuntura en pacientes que no toleran bien las agujas.

En el artículo sobre síndrome de dolor miofascial que publicaste en Balto el año pasado, destacas la importancia de un enfoque multimodal en el dolor crónico. ¿Dónde encaja la acupuntura dentro de ese enfoque?

La acupuntura encaja como una herramienta de neuromodulación dentro del manejo multimodal del dolor, actuando de forma complementaria a la farmacología y a la rehabilitación.

Las últimas guías de dolor de la WSAVA reconocen su uso dentro de este enfoque integrador, y su aplicación puede contribuir a mejorar la respuesta clínica, la calidad de vida del paciente y, en algunos casos, a reducir la necesidad de la medicación a largo plazo.

En ese mismo artículo se mencionan técnicas como punción seca y electroacupuntura para tratar puntos gatillo miofasciales. ¿Qué ventajas aportan estas técnicas con respecto a la acupuntura tradicional?

Los puntos gatillo miofasciales no forman parte de la acupuntura tradicional, aunque muchas de sus localizaciones coinciden anatómicamente con puntos de acupuntura.

Desde un enfoque clínico y basado en la evidencia, técnicas como la punción seca y la electroacupuntura se han integrado en su tratamiento al permitir una estimulación directa del punto gatillo y una modulación eficaz del dolor. Esta combinación del conocimiento anatómico y neurofisiológico resulta especialmente útil en el manejo del dolor miofascial, tanto en fases agudas como en cuadros persistentes.

¿Qué mensaje crees que es clave para transmitir tanto a veterinarios como a tutores respecto a lo que puede y no puede hacer la acupuntura?

La acupuntura no es una técnica milagrosa, pero sí una herramienta terapéutica útil y con base científica cuando se aplica correctamente. No sustituye al diagnóstico ni al tratamiento veterinario convencional, sino que los complementa, especialmente en procesos dolorosos y crónicos.

Planteada con objetivos realistas y dentro de un enfoque multimodal, puede contribuir a un mejor control del dolor, a la mejora funcional y a una mayor calidad de vida del paciente.

¿Qué aspectos de seguridad deben conocer los veterinarios al aplicar acupuntura?

La acupuntura es una técnica segura y bien tolerada cuando se aplica correctamente, pero requiere formación específica y un conocimiento anatómico preciso, especialmente para evitar complicaciones en zonas sensibles.

Es fundamental realizar una adecuada selección del paciente y considerar aquellas situaciones en las que no está indicada, como por ejemplo procesos febriles o la estimulación de determinados puntos en hembras gestantes.

Aunque las complicaciones son poco frecuentes y habitualmente leves, la acupuntura debe ser realizada siempre por veterinarios con formación específica.

¿Qué recursos formativos o certificaciones recomendarías a un veterinario que desee incorporar acupuntura a su práctica clínica de manera responsable y basada en evidencia?

La incorporación de la acupuntura a la práctica clínica veterinaria requiere una formación específica, estructurada y basada en la evidencia científica, que permita comprender sus mecanismos de acción, sus indicaciones clínicas, sus limitaciones y los aspectos de seguridad asociados a su aplicación.

Ante la escasez de este tipo de formación, surgió AVO: Acupuntura Veterinaria Occidental, un programa formativo diseñado con el objetivo de ofrecer cursos de acupuntura con rigor científico y aplicabilidad clínica, dirigidos a veterinarios que desean integrar estas técnicas en su práctica diaria.

Sheila Riera
Balto
Imágenes cedidas por Antonia Pons Herrera

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